Mohammed VI reafirma el respaldo de Marruecos a Arabia Saudí frente a los ataques hutíes

 

 

Su Majestad El Rey Mohammed VI reafirmó la plena solidaridad de Marruecos con Arabia Saudí frente a los repetidos ataques atribuidos a las milicias hutíes y sostuvo que la seguridad y la estabilidad del reino saudí están directamente vinculadas a los intereses estratégicos marroquíes.

En dos mensajes dirigidos al Rey Salman Ben Abdelaziz Al-Saud y al príncipe heredero Mohammed Ben Salman, el Soberano marroquí expresó su preocupación por los ataques contra instalaciones civiles y económicas, infraestructuras vitales, ciudades y zonas residenciales saudíes. El comunicado del Gabinete Real destaca especialmente los intentos de alcanzar La Meca y Medina, considerados una amenaza contra lugares sagrados para el conjunto del mundo musulmán.

Su Majestad Mohammed VI condenó estos actos en su nombre y en el del pueblo marroquí y responsabilizó de ellos a las milicias hutíes, así como a quienes las apoyan, financian y arman. El monarca señaló que estos actores deben asumir su responsabilidad ante el derecho internacional y quedar sujetos a las sanciones correspondientes.

Su Majestad subrayó asimismo la dimensión estratégica de la relación entre Rabat y Riad, afirmando que la seguridad de Arabia Saudí y de los demás países del Consejo de Cooperación del Golfo es inseparable de la seguridad de Marruecos. En este sentido, señaló que cualquier agresión contra Arabia Saudí es considerada también una agresión contra Marruecos y vinculó la defensa de los países árabes del Golfo con la protección de intereses estratégicos comunes.

El mensaje real advierte además sobre las consecuencias regionales de las acciones de las milicias y de las potencias que las respaldan, particularmente para la estabilidad regional y la seguridad de las vías marítimas internacionales. Su Majestad Mohammed VI recordó, finalmente, las resoluciones 2216 (2015) y 2722 (2024) de Naciones Unidas y sostuvo que los ataques contra civiles, infraestructuras económicas y lugares sagrados constituyen violaciones del derecho internacional humanitario que no deben quedar impunes.

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