MARRUECOS Y SOMALIA CONSOLIDAN UNA ALIANZA ESTRATEGICA CON UNA HOJA DE RUTA DE COOPERACION 2026-2028

 

 

En un gesto que fortalece los lazos sur-sur, Marruecos y Somalia han firmado una ambiciosa hoja de ruta de cooperación bilateral para el trienio 2026-2028, sellando una asociación que combina visión política y pragmatismo económico. Este acuerdo se enmarca en un contexto diplomático de alto voltaje, marcado por el firme respaldo somalí a la integridad territorial marroquí.

El ministro de Asuntos Exteriores de Somalia, Abdisalam Abdi Ali, durante su visita a Rabat, no solo ratificó el apoyo de su país a la soberanía marroquí sobre el Sáhara, sino que también celebró la resolución 2797 del Consejo de Seguridad de la ONU, que valora el plan de autonomía como solución al conflicto. Su homólogo, Nasser Bourita, agradeció este respaldo y reiteró el compromiso de Marruecos con la soberanía e integridad territorial somalí.

¿Qué incluye la hoja de ruta?

El documento suscrito establece un marco estructurado para intensificar la cooperación en sectores prioritarios. Entre ellos destacan la agricultura, la gestión hídrica, la pesca, las energías renovables, la seguridad, la salud, el turismo y la cultura. El objetivo es transformar la convergencia política en beneficios tangibles para ambos pueblos, fomentando intercambios de alto nivel e inversiones.

Implicaciones en el tablero diplomático

La posición de Somalia, miembro no permanente del Consejo de Seguridad hasta finales de 2026, otorga a Marruecos un aliado crucial en las próximas deliberaciones sobre el Sáhara, previstas para abril y octubre del próximo año. Este apoyo se mantiene constante pese a los esfuerzos diplomáticos de otros actores regionales, confirmando la solidez del entendimiento bilateral.

Una alianza más allá de la coyuntura

Este acercamiento no es aislado. Marruecos ha implementado un modelo similar de hojas de ruta con otros países que reconocen su soberanía sobre el Sáhara, como Granada, Gambia o Malaui. Para Somalia, la alianza ofrece oportunidades en sectores clave para su desarrollo, mientras consolida su proyección internacional basada en el respeto a la integridad territorial.

La asociación entre Rabat y Mogadiscio emerge así como un ejemplo de diplomacia tangible, donde el alineamiento político se traduce en un programa de cooperación concreto, proyectando estabilidad y una visión compartida de desarrollo en el continente africano.

 

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