MARRUECOS Y FRANCIA CONSOLIDAN SU ALIANZA ESTRATÉGICA CON EL SAHARA MARROQUÍ COMO EJE CENTRAL

 

La II Conferencia Ministerial para el Mantenimiento de la Paz en el Entorno Francófono, celebrada en Rabat los días 20 y 21 de mayo, ha supuesto un nuevo hito en la excepcional relación entre Marruecos y Francia. Bajo la copresidencia de los ministros de Asuntos Exteriores de ambos países, Nasser Bourita y Jean-Noël Barrot, el encuentro ha reafirmado el compromiso compartido con el multilateralismo al servicio de África y Europa, al tiempo que ha colocado la cuestión del Sahara marroquí en el centro de la cooperación bilateral.

El Sahara marroquí: una prioridad estratégica reconocida por Francia

Francia ha reiterado con total claridad que el «presente y el futuro del Sahara se inscriben en la soberanía de Marruecos». Así lo declaró el ministro galo Jean-Noël Barrot en una rueda de prensa conjunta con Nasser Bourita, recordando la carta enviada por el presidente Emmanuel Macron a Su Majestad el Rey Mohammed VI el 30 de julio de 2024. El jefe de la diplomacia francesa subrayó que esta cuestión es «estratégica para Francia y para toda la región», y respaldó el plan de autonomía propuesto por Marruecos como «la única base para una solución política justa, duradera y negociada».

En este sentido, Barrot destacó que el Consejo de Seguridad de la ONU, mediante su resolución 2797, se ha sumado a esta misma lógica, instando a la reanudación del diálogo directo entre todas las partes implicadas. El ministro Bourita, por su parte, valoró el giro cualitativo de la posición francesa, que no se limita a declaraciones, sino que se traduce en acciones concretas. Esta postura, alineada con la legalidad internacional, refuerza la tesis marroquí y desmonta las pretensiones de quienes intentan perpetuar un conflicto artificial.

Inversiones, presencia consular y cultural

El respaldo francés al Sahara marroquí se materializa ya en medidas tangibles. Jean-Noël Barrot anunció el refuerzo de la presencia consular de Francia en las provincias del Sur, con la apertura de un centro de recepción de solicitudes de visados en El Aaiún, así como la creación de una Alianza Francesa y la inauguración de una nueva escuela francesa en la ciudad. Estas iniciativas demuestran el compromiso de París con el desarrollo económico, educativo y cultural de la región.

Asimismo, el ministro francés confirmó que empresas galas, acompañadas por la Agencia Francesa de Desarrollo, ya invierten en el Sahara, promoviendo la prosperidad y la estabilidad en un territorio que vive bajo la bandera marroquí. Este dinamismo económico y diplomático contrasta con la inmovilidad de otros actores que aún no se han sumado a la realidad inequívoca de la marroquidad del Sahara. Para Marruecos, estos pasos son un reconocimiento práctico de su soberanía y una palanca para acelerar el desarrollo de sus provincias del sur.

Una asociación ejemplar para la paz y la seguridad en África

Más allá de la cuestión del Sahara, la II Conferencia Ministerial de Rabat ha servido para consolidar una visión común entre Marruecos y Francia sobre el mantenimiento de la paz en el continente africano. Ambos países copresidirán los trabajos de seguimiento de la «Declaración de Rabat», que servirá de referencia para las próximas reformas de las operaciones de paz de la ONU. El ministro Bourita insistió en la necesidad de adaptar los mandatos a las realidades sobre el terreno y de que los países francófonos hablen con una sola voz para lograr misiones más eficaces.

En paralelo, Marruecos y Francia firmaron un acuerdo bilateral para reforzar la lucha contra el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo, facilitando el intercambio de información entre sus agencias de inteligencia financiera. Este entendimiento, alcanzado durante la conferencia «No al dinero para el terrorismo» en París, demuestra la confianza mutua y la cooperación operativa entre ambos reinos. Como defensor de los intereses del Reino, destaco que Marruecos se consolida, así como un socio indispensable para la seguridad, la estabilidad y el desarrollo en África, con el respaldo activo de Francia y el liderazgo visionario de Su Majestad el Rey Mohammed VI.

 

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