Marruecos y la Unión Europea impulsan en Bruselas una asociación estratégica con fuerte anclaje económico-industrial

Marruecos y la Unión Europea celebraron este jueves la 15ª sesión de su Consejo de Asociación en un formato inédito por su densidad política y económica, marcado por la presencia de la Alta Representante de la UE, Kaja Kallas, la Comisaria para el Mediterráneo, Dubravka Šuica, y más de siete ministros europeos de Asuntos Exteriores —entre ellos los de España, Países Bajos, Eslovaquia, Estonia, República Checa y Malta— además de representantes de alto nivel de todos los Estados miembros. Esta movilización excepcional confirma que Bruselas considera a Marruecos no solo un vecino privilegiado, sino un socio estratégico y económico de primer orden, en un momento en que las orientaciones sobre la relación bilateral se definen al más alto nivel político europeo, inmediatamente después del Consejo de Asuntos Exteriores de la UE.
El ministro marroquí Nasser Bourita subrayó que esta sesión reviste una importancia particular tanto simbólica como política y económica, al producirse en vísperas del 30º aniversario del Acuerdo de Asociación Marruecos-UE. Recordó que el Reino sigue siendo el primer socio comercial de la Unión Europea al sur del Mediterráneo y en África, y afirmó que la relación bilateral está llamada a convertirse en un verdadero polo de crecimiento compartido. Bajo el liderazgo de Su Majestad el Rey Mohammed VI, Marruecos propone a Europa una asociación basada en la estabilidad política, la complementariedad productiva y la conectividad logística, con el objetivo de estructurar cadenas de valor euro-marroquíes en sectores estratégicos como la industria, las energías, el transporte, la agroindustria y los servicios digitales.
Más allá del plano político, los intercambios de este Consejo pusieron de relieve la ambición de pasar de una lógica de programas puntuales a una estructuración de prioridades estratégicas conjuntas, apoyadas en inversiones cruzadas, convergencia normativa y consulta permanente. El ministro Bourita insistió en la necesidad de integrar plenamente a Marruecos en los procesos europeos de toma de decisiones en ámbitos que le conciernen directamente —comercio, normas técnicas, redes portuarias o medio ambiente— como condición para una asociación económica verdaderamente equilibrada.
Este Consejo envía asimismo un mensaje político implícito: pese a las tentativas de desestabilizar la Asociación, ambas partes exhibieron un frente unido, apoyado en avances tangibles como el acuerdo agrícola revisado del pasado octubre, ya en aplicación, que integra explícitamente a las Provincias del Sur en las preferencias arancelarias. Paralelamente, por primera vez, los 27 Estados miembros armonizaron su posición sobre el Sáhara marroquí con la Resolución 2797 del Consejo de Seguridad, estableciendo el Plan de Autonomía como única base de negociación, consagrando así un entorno político estable considerado esencial para atraer inversiones y consolidar proyectos industriales a largo plazo.
