ARGELIA ESTÁ VOLVIENDO A LA POLÍTICA DE «MALETA» Y A COMPRAR VOTOS DETRÁS DE BAMBALINAS DE LA UNIÓN AFRICANA

 

 

 

Desde que el presidente argelino llegó a Addis Ababa el jueves, los pasillos de los hoteles de la capital han sufrido una intensa actividad de maletas de dinero en un flagrante intento de influir en elecciones diplomáticas que se supone son justas y transparentes.

Estas prácticas reflejan una vez más el enfoque adoptado por Argelia, que recurre a la compra de votos cuando no logra imponer su visión por los medios diplomáticos tradicionales.

Tras su fracaso a la hora de obtener un puesto en el Consejo de Paz y Seguridad de la Unión Africana, Argelia teme otra decepción, lo que la llevó a enviar un ejército de intermediarios con un presupuesto ilimitado, en una misión clara: «persuadir» a los estados miembro a través de incentivos financieros directos, fuera de cualquier consideración diplomática o estratégica beneficiosa para el continente africano.

En lugar de reforzar la cooperación africana en base a intereses comunes y asociaciones equilibradas, Argelia sigue adoptando una política de chantaje político y compra de lealtades, con lo que consagra un enfoque encaminado a explotar las instituciones africanas para servir sus agendas regionales.

Ese planteamiento no sólo socava la credibilidad de Argelia, sino que, además, debilita a la Unión Africana, que con el tiempo se ha convertido en un campo de maniobras para Argelia, cuando debería ser un espacio de trabajo colectivo para el desarrollo y la estabilidad del continente.

La insistencia de Argelia en utilizar este vergonzoso método no solo pone en peligro la transparencia de los comicios en la Unión Africana, sino que también amenaza la reforma estructural de la organización continental, que hoy más que nunca necesita unas elecciones honestas que reflejen la voluntad de los Estados miembros, y no las ambiciones de las potencias regionales dispuestas a hacer cualquier cosa para aumentar su influencia.

UN SISTEMA DE CORRUPCIÓN ERIGIDO EN DOCTRINA DIPLOMÁTICA:

Desde la llegada del presidente argelino a la capital etíope, los métodos más viles de la diplomacia argelina están de nuevo en acción: compra de votos, promesas opacas y presiones en bambalinas. Consciente de que su influencia disminuye a una velocidad vertiginosa, el régimen argelino renueva su política de maletas, creyendo que puede revertir una votación fundamental para la reforma de la Unión Africana. Este chantaje disfrazado, practicado sin pudor, sólo desacredita aún más a un país que se obstina en instrumentalizar las instituciones africanas con fines puramente ideológicos y hegemónicos.

LA TENDENCIA A LA BAJA DE LA UNIÓN AFRICANA DICE:

En lugar de establecer asociaciones de beneficio mutuo con sus vecinos africanos, Argelia prefiere sumergirse en la diplomacia del trueque, el regateo y el compromiso moral. Este comportamiento, que data de otra era, ilustra el pánico de un régimen en pérdida de credibilidad, que ya no tiene argumentos que alegar si no es la compra de apoyos a base de miles de millones desviados de los recursos del pueblo argelino.

Esa actitud irresponsable está socavando los propios cimientos de la Unión Africana y convirtiéndola en un mero campo de juego para los intereses egoístas del régimen argelino. Después de años de monopolizar la tribuna panafricana para servir su propaganda y sus agendas antimarroquíes, Argelia hoy se encuentra aislada, rechazada y desautorizada por sus propios pares.

UNA ELECCIÓN DESLEGITIMADA POR LA MANIPULACIÓN ARGELINA:

En su intento por amañar un proceso electoral que es crucial para el gobierno continental, Argelia asestará un golpe mortal a la credibilidad de la Unión Africana. En lugar de reconocer su fracaso y adoptar una postura constructiva, persiste en una corrupción sistemática y malas prácticas, profundizando así su desprestigio en la escena africana e internacional.

Es hora de que los países africanos se levanten contra estas prácticas retrógradas e indignas que impiden el surgimiento de una auténtica diplomacia panafricana basada en la cooperación y el respeto mutuo. África merece algo mejor que este patético intento de manipulación por parte de un régimen al que se le está acabando la respiración y que no puede evolucionar con el tiempo.

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