DE LA ESPRIELLA ESTRENA SU POLÍTICA EXTERIOR CON UN FIRME ACERCAMIENTO A MARRUECOS

 

 

El nuevo Gobierno colombiano del presidente Abelardo de la Espriella ha situado las relaciones con Marruecos en el centro de su primera gran declaración de política exterior, mediante un comunicado oficial en el que Bogotá reafirma el reconocimiento de la soberanía del Reino sobre todo su territorio, incluido el Sáhara, y confirma la congelación del reconocimiento de la denominada «rasd».

La relevancia del pronunciamiento trasciende la cuestión bilateral. Se trata de la primera declaración de política exterior de alcance significativo realizada por la nueva administración colombiana desde la investidura de Abelardo de la Espriella, celebrada el pasado 7 de agosto en Cali, ceremonia en la que el Rey Mohammed VI estuvo representado por el ministro de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita.

El comunicado supone, además, la confirmación oficial de la nueva postura de Colombia sobre la cuestión del Sáhara. La Cancillería señala que la decisión fue adoptada después de una «revisión soberana» de la política seguida por el anterior Gobierno y teniendo en cuenta que Naciones Unidas no reconoce a la pretendida «rasd» como Estado miembro.

Bogotá concreta asimismo el alcance diplomático de su decisión al establecer que no mantendrá contactos políticos o diplomáticos, intercambios de misiones ni respaldo a la «rasd» en los foros multilaterales, incluidas Naciones Unidas y el Consejo de Seguridad, donde Colombia ocupa actualmente un asiento como miembro no permanente.

Este último aspecto adquiere especial importancia ante la próxima reunión del Consejo de Seguridad sobre el Sáhara, prevista para octubre. La posición anunciada por Bogotá supone que Colombia constituirá un respaldo diplomático particularmente relevante dentro del principal órgano de Naciones Unidas encargado de examinar el dossier.

El comunicado vincula esta reorientación con la voluntad de revitalizar una relación de casi cincuenta años con Marruecos y desarrollar una cooperación «ambiciosa y concreta» en comercio, inversiones, turismo, seguridad alimentaria, infraestructuras portuarias y logísticas y conectividad atlántica.

La decisión aparece así como una de las primeras señales de la orientación internacional de la presidencia De la Espriella y abre un nuevo capítulo en las relaciones entre Bogotá y Rabat, sustentado en una visión estratégica de largo plazo.

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